Las Vacas Flacas y La Noche Oscura

Publicado: 26 agosto, 2015 en reflexiones diarias

Esta es una semana que podríamos llamar de estrenos, y es que hoy se une a nosotros otra persona a compartir un poco de lo que Dios ha puesto en nuestro camino, pues el conocimiento que no se comparte se pudre y de nada sirve. Me llena de Satisfacción la manera en que Dios y la vida pone en camino personas especiales para mi, y para otros y aun cuando no he conocido en persona a nuestro nuevo colaborador me basta y sobra la manera en que se refieren a el. Espero esta Colaboración del Lic. Joaquín E. Martínez Alemany (Juacko), sea la primera de muchas, y que también mas que nada sea de agrado y provecho de ustedes nuestros lectores.

GRR

502013288_univ_lsr_lg“Al cabo de dos años, el faraón soñó que se encontraba a la vera del río. De pronto subieron del río siete vacas hermosas y lustrosas, que se pusieron a pacer en el carrizal. Pero resulta que detrás de aquellas subieron del río otras siete vacas, de mal aspecto y macilentas, los cuales se pararon cabe las otras vacas en la margen del río, y las vacas de mal aspecto y macilentas se comieron a las siete vacas hermosas y lustrosas. Entonces el faraón se despertó”

Génesis 41, 1-4

Este relato del Faraón me ha llamado poderosamente la atención justo en este tiempo en que las cosas no me van bien, que no todo me ha salido como yo me proyecté para mi vida; en fin, estoy viviendo un tiempo de precariedad en todos los sentidos, justo cuando se acerca la fecha de casarme y hay tanto por hacer! Este pasaje del Génesis es un reflejo de la vida de cada hombre que tiene tiempos buenos y malos, noches claras y noches oscuras. Así es como lo veo yo.

326bd8af6693df1180b73d698f605b1fCada uno de nosotros representa al faraón que se duerme pensando en cómo deberían ser las cosas, soñando con un mundo ideal, donde todas las cosas salen bien, donde todo es felicidad y no existe ninguna clase de sufrimiento, de manera que se vive feliz y relajado, sin ningún tipo de preocupaciones. En este tiempo siempre estamos alegres, felices, “muy agradecidos” con el Señor y el largo etc. que trae vivir el tiempo de la abundancia, de las vacas gordas y las noches claras. Y creo que está demás hablar de algo que todos hemos experimentado.

Y así llego a la parte que desde antes de poner mi experiencia en papel me iba a costar… hablar de las Vacas Flacas y la Noche Oscura.

Por alguna razón a muchos de nosotros nos cuesta hablar de las crisis, de hecho, para algunos es un término que causa polémicas porque desde pequeños nos enseñan que del fracaso no se habla, porque humanamente la crisis, es la representación de un fracaso o de una frustración. Y así probablemente desde el lado humano es como vemos las crisis, como aquello que no me salió como yo quería o como lo planifiqué.

San Juan de la Cruz lo describe mejor que yo.

“En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.”

446138913_86385270e2_bLa noche oscura del alma es una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa. Una desintegración para que se dé la transformación que nos lleve más allá de nuestro horizonte. Thomas Moore dice que hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.

La Noche Oscura como producto de nuestra propia necedad: estas se dan a raíz de algo que no hemos hecho bien, son la consecuencia del pecado y no solo de cometerlo, sino de quedarse cómodamente en esa postura de saber que pequé, que lo he hecho mal y que encima no quiero hacer nada para solucionarlo; preferimos quedarnos como los cerdos, revolcándonos una y otra vez en el fango. Podría decir que hasta nos acostumbramos a vivir así y la palabra va y viene y nada parece hacernos reaccionar.  Pero hay algo interesante en esta noche oscura: que luego de que caes, de que tocas el fondo, no hay más fondo, solo la mano de Dios tendida, esperando a que nosotros decidamos salir del todo en el que usando “nuestra libertad”, nos hemos metido.

La Noche Oscura como un Don de Dios: no podemos olvidar que también Dios nos regala tiempos de vacas flacas, tiempos de caminar por el desierto, como una prueba de la infinidad de su amor y su misericordia:

“Recordad que Dios ha querido probarnos como a nuestros padres. Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob. Como los puso a ellos en el crisol para sondear su corazón, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos, sino para amonestarnos.”

Judit 8, 21b-23

1374996_10151628786495060_1939033850_nTambién la Noche Oscura como un Don de Dios, es como un camino de preparación a cosas mucho más grandes que el Señor nos tiene preparadas. A veces habrán momentos en los que probablemente no entenderemos nada, en los que no sabremos hacia donde esto nos lleva; sin embargo, toda prueba tiene una promesa, esos tiempos de oscuridad que nos regala Dios, tienen el propósito de acercarnos más a Él, de aferrarnos a la oración, reconocer que sin su ayuda no somos nada y que nada podemos. El apóstol Santiago dice sobre las crisis:

“Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman”

Santiago 1, 12

La resistencia a la noche oscura es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoicas, diluyen la máscara y la coraza del ego.

15810Algunas personas se transforman mediante el dolor y las crisis, otras se instalan en la amargura, la tristeza y la desolación, se abandonan en una actitud de víctimas. Las crisis y las pérdidas son las grandes maestras de la vida que nos colocan al borde del abismo. Podemos elegir entre ser aprendices, discípulos de la vida o víctimas. Si queremos ser aprendices hemos de permitir sus iniciaciones.

Si me estás leyendo en este momento, cualquiera que sea el origen de tu noche oscura, no permitas que las vacas flacas te roben la alegría y la esperanza de saber de qué al final, Dios tiene una respuesta, un sentido y una puerta abierta para que pases a recibir la corona que Él te prometió. Este camino de ser Cristiano se trata de caer y levantarse, no te rindas, date el chance de sentirte frustrado, vulnerable, impotente… llora, grita, pero nunca, por más fuerte que sea la crisis, te alejes de la Iglesia, pues, dónde podríamos ir si solo en ella podemos encontrar palabras de Vida Eterna?

“Se andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo con Aquel que me da fuerzas. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.”

Filipenses 4, 10-19

Esperando ser un instrumento de ayuda para ti

En Cristo Jesús,

Juacko

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comentarios
  1. Vielka Salcedo Beato dice:

    amén 🙂

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