Cuando miras el reloj, ya es la hora de cenar. Cuando vienes a tomar conciencia ya llego el fin de semana. Cuando miras el calendario y te das cuenta de que termino el mes, y sin darte cuenta llega la nueva Navidad y un nuevo año que esta a pocos días.
Muchas veces sin pensarlo actuamos como un aeropuerto en espera de que nuestros sueño aterrice en la pista; y se nos olvida ser como el avión, y que tenemos que despegar e ir a buscarlo.
Cuando somos niños miramos a nuestros abuelos y decimos: cuanto me falta para llegar a su edad, pero cuando llegas y miras para atrás, te preguntas: Como puede ser que los años hayan pasado tan rápido?
Sin darte cuenta los años pasan y casi siempre dejamos para mañana las cosas que verdaderamente son importantes en la vida como pasar tiempo y disfrutar de la familia y los amigos.
Muchos gastan los mejores años de sus vidas detrás de los negocios, el dinero, sin pensar que un día la vida se termina, dejando lo importante para Después.
Te pasas los años persiguiendo desesperadamente algo, para un día darte cuenta de que lo mejor de la vida sucede siempre de forma inesperada
Si pudiéramos erradicar de nuestro lenguaje la palabra Después, mas tarde o mas adelante, y cambiarlas por: ahora, y hoy.
Fíjate como nos comportamos: Después te llamo… Más tarde lo hago… Un día de estos.
Dejamos todo para Después, como si el Después fuese la solución. Debemos entender que “El Después”, cambia la prioridad, más no así la situación. El Después, te hace llegar tarde, te invita a ver pasar el tiempo y te hace perder la oportunidad de vivir momentos importantes . El Después, hace que la vida se termine…
No hay cárcel más poderosa y efectiva que la que te creas tu mismo como excusa para no salir al mundo y arriesgarte a ir por lo que sueñas.
¿Cómo vas a saber si puedes hacerlo o no antes de intentarlo? Comprendo que asumas el fracaso después, pero es de tontos rendirse antes, sufrir por adelantado no te da nada más que la posibilidad de perderte de cosas grandiosas que pudiesen estar pasando frente a tus ojos.
Asumir el pasado sin pena, gestionar el presente con confianza, mirar el futuro sin miedo: esto es vivir bien y el resto no es más que adornos innecesarios. Porque después puede ser muy tarde.
El tiempo es como un río, nunca podrás bañarte en la misma agua, porque la corriente se la lleva y jamás podrás recuperarla.
Piensa sobre cada uno de las situaciones y desastres que te agobian ahora y pregúntate: «¿En cinco años esto que hoy me angustia me importará algo?»
Por tanto te invito a no dejar para después los te quiero, para tus amigos y conocidos pues sin bien es cierto puede que lo sepan siempre es bueno cuando te lo recuerdan.
Hoy es el día perfecto para disfrutar y ser consciente de la importancia de un instante, pues un instante es lo que se necesita para ganarlo y/o perderlo todo.
Que tengas un excelente resto del día en el que puedas darte cuenta de las cosas que tienes y dar gracias por cada una de ellas. Aprovecha lo que tienes para llegar a donde quieres porque si no puedes ser feliz con lo que tienes hoy… las cosas que deseas eventualmente serán lo que poseas y será quizás una sorpresa pero tampoco serás feliz en ese momento porque siempre habrá un después para tu felicidad..
Después de que me gradúe.. Después que tenga hijos. Después que ellos se gradúen… y llega el momento en el que ya no hay más después y la felicidad se quedó en la espera..
Se feliz hoy que para lo demás ya encontraras el tiempo.
DIOS TE BENDIGA
GRR


misma fecha, yo he dado a luz 3 veces a una docena de cachorros y ellos ya son perros adultos y tu aun sigues embarazada. ¿Qué es lo que pasa?”.
Este ritmo vertiginoso y enloquecedor de la sociedad, propone cada día acelerarnos aún más, y afecta inclusive la forma de vivir y pensar de las personas. Pareciera como que sintiéramos un rechazo o que fuera difícil comprender y aceptar la idea de que en diversas etapas de la vida podamos atravesar tiempos de espera, especialmente cuando necesitamos con urgencia el obrar o una respuesta del Señor en nuestras vidas y nada pareciera suceder. Cuando las agujas del reloj avanzan de manera implacable y las circunstancias adversas no cambian es bien difícil esperar, ¡más bien desesperamos!
Cuando oramos, lo hacemos porque sabemos y reconocemos que hay un Dios que nos escucha y atiende nuestras súplicas. Entonces, nuestro trabajo es creer, tener la fe de que todo ya está cumplido. Creer, aunque no veamos nuestra petición contestada. Solo tienes que esperar el tiempo de Dios. Tienes que dejar que él haga la obra en su tiempo que es mejor que el nuestro, aun cuando no lo veas, o no lo escuches él está trabajando con tu petición.
Si llamas a la pizzería por una pizza y el repartidor aparece con la pizza sin la caja la mayoría de nosotros rechazaríamos la pizza y haríamos una reclamación sin pensar que la caja puede que cueste 30 pesos, y la pizza 500 por tanto dejamos de disfrutar lo mucho por lo poco. olvidandonos que pedimos una pizza y pagamos por ella, y si bien es cierto la caja estaba incluida en lo que pagamos, al final no es mas que un contenedor desechable que luego tiramos a la basura y que no agrega un valor extra a eso que en principio deseabamos.





